EL PELIGRO DE CONTRATAR SEGUROS SIN ASESORÍA TÉCNICA
En el mercado asegurador peruano, la creciente digitalización ha facilitado la contratación directa de pólizas; sin embargo, esta «comodidad» esconde riesgos técnicos que suelen aflorar solo cuando ocurre una desgracia.
Según datos de la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS), la siniestralidad directa en el sistema se mantiene en niveles significativos (cerrando el tercer trimestre de 2025 en un 40.02%), lo que implica que casi la mitad de las primas netas terminan en solicitudes de cobertura. Es decir, sin un corredor, el usuario se enfrenta a la aseguradora en una relación de asimetría informativa, asumiendo la responsabilidad legal de interpretar cláusulas complejas que, de ser mal entendidas, pueden invalidar cualquier reclamo.
Cuando se contrata un seguro directamente con la compañía y no se cuenta con un corredor de seguros, el cliente carece de un análisis real de sus necesidades y costos, y esta falta de personalización se traduce en pólizas con exclusiones críticas o deducibles elevados que el asegurado muchas veces ignora hasta el momento del siniestro.
Aquí la labor de un corredor de seguros no es solo comercial, sino de vigilancia técnica: garantizar que el riesgo esté correctamente declarado para evitar la figura de la «reticencia», que es la causal principal de rechazo de siniestros en el Perú según la Ley del Contrato de Seguro.
Uno de los puntos más críticos es el manejo de los siniestros rechazados. Reportes trimestrales de las principales aseguradoras del país muestran que los porcentajes de rechazo pueden ser alarmantes en ramos específicos, llegando en algunos productos de accidentes o salud a superar el 10% o incluso el 15% por errores en el reporte o falta de documentación. Un cliente «solo» es un cliente vulnerable; ante una negativa, la aseguradora actúa como juez y parte. En contraste, el bróker actúa como el representante legal del asegurado, con la capacidad técnica para impugnar decisiones arbitrarias y defender el derecho a la indemnización basándose en la jurisprudencia y la normativa vigente.
Existe el mito de que contratar directamente es más económico, pero la realidad del mercado peruano indica que las primas suelen ser idénticas, con la diferencia de que, al prescindir del corredor, el usuario renuncia a un servicio de asesoría que ya está incluido en el costo técnico de la póliza. En el modelo de contratación directa, la aseguradora retiene el margen que correspondería a la intermediación, pero no asume la función de asesoría personalizada ni la defensa ante siniestros. El cliente termina pagando lo mismo por una fracción del servicio y con el doble de exposición al riesgo.
En conclusión, la protección del patrimonio y la vida no debería dejarse al azar de un algoritmo o una venta telefónica. La figura del corredor de seguros es la única garantía de que el contrato sea un respaldo real y no un simple papel.
En Mavac Corredores de Seguros, entendemos que un seguro sin asesoría es, en la práctica, un seguro a medias; nuestra misión es equilibrar la balanza para que, ante la adversidad, la aseguradora cumpla su promesa y el asegurado reciba la justicia financiera que compró.









